COMO SI LA VIDA FUERA CARNAVAL, EL LIBRO TOTAL DE LA FIESTA

COMO SI LA VIDA FUERA CARNAVAL, EL LIBRO TOTAL DE LA FIESTA

Si alguien desea adentrarse en los entresijos más profundos del Carnaval de Cádiz, debe hacerse cuanto antes con el libro más reciente de Manuel Salguero Brenes. El escritor conileño, diplomado en Turismo, acaba de publicar su tercer volumen dedicado a la fiesta, un compendio de quince relatos ficticios donde se inmiscuye en sus territorios más recónditos. Como si la vida fuera carnaval, el cuarto libro que analizamos en esta sección, convoca a prácticamente todos los agentes que participan en el carnaval gaditano. Aficionados, autores, intérpretes, costureras, tramoyistas, miembros del jurado, profesionales de la comunicación y otros integrantes que componen el tejido carnavalesco convergen en esta obra.

El nuevo libro de Salguero se hace eco, además, de numerosas situaciones que se suceden en cada curso carnavalesco, desde el proceso de composición de un repertorio hasta los segundos antes de la actuación, pasando por los ensayos o la formación de las agrupaciones. Asimismo, otros espacios como la calle, la gestión de la fama por parte de los autores, el papel de la mujer en carnaval o la polémica entre agrupaciones tienen una presencia transversal en este libro, que aporta una visión panóptica sobre un fenómeno amplio, complejo, repleto de matices y cada vez más trascendente.

Los capítulos, relatos independientes entre sí, proponen un planteamiento y un nudo, en forma de conflicto, que no siempre se resuelve con un final cerrado. El autor utiliza la primera, la segunda o la tercera persona según convenga a los intereses dramáticos de estos cuentos, que nos sumergen en el vientre del carnaval, desde el forastero enamorado de la fiesta hasta el carnavalero autóctono que cada curso pone en marcha un repertorio. En este caso se revelan las dificultades para sacar adelante una agrupación, así como la generosidad entre los miembros, atributo indispensable en una fiesta como esta, que solo se entiende si se lleva a cabo en grupo. Este tipo de situaciones reflejan de una manera fehaciente una realidad como esta, que se repite cada año.

Manuel Salguero, autor del libro

Como si la vida fuera carnaval logra constatar la gran afición que despierta la fiesta gaditana no solo en la Tacita de Plata, sino en muchos otros lugares de Andalucía, e incluso del resto de España. Precisamente el carnaval foráneo —tanto aficionados como intérpretes que acuden a Cádiz— tiene especial importancia en este libro. El niño que descubre la comparsa de Martínez Ares o la chirigota del Selu, el grupo que nunca pasa de preliminares, la historia de amor entre dos aficionados forasteros en la cola del Falla… Incluso la venta de entradas, tanto en la cola como por internet, sirve como pretexto narrativo en algún momento.

El carnaval por dentro

La comunión entre aficionados o intérpretes en torno a una pasión común es una de las constantes en Como si la vida fuera carnaval. También el amor y la familia, cuyas referencias resultan las más emotivas del libro. La relación padre-hijo es especialmente significativa en algunos relatos, donde a menudo se citan agrupaciones recientes —por supuesto, reales— que intervienen en la ficción. El capítulo 9, “La comparsa de papá”, plantea el rol de la mujer en carnaval, una historia que parece una reescritura del inolvidable momento en que Manolo Santander pide perdón a su hija en 2017. Era la chirigota Los de Cádiz Norte y, hacia el final del pasodoble, le ofrece su Antifaz de Oro como enmienda “por haber sido tan machista”.

En el cuento de “La tercera puerta”, Salguero escoge un prisma muy original para retratar la pasión por el Carnaval de Cádiz. Se trata de la percepción del tramoyista sobre las sensaciones de los grupos, segundos antes de la actuación. Además se hace eco de la evolución del carnaval en el concurso, desde la perspectiva escenográfica: montaje de decorados, forillos, etc. Incluso el género fantástico, entre lo poético y lo místico, tiene cabida en el libro a través de este relato.

Son especialmente reveladores los capítulos dedicados al jurado del concurso y al carnaval de la calle para comprender el impacto de la fiesta en la educación sentimental de la gente. En el primero, el autor se introduce en la piel de un miembro del jurado, cuyos conflictos internos para puntuar están condicionados por las presiones de su entorno. En el de las agrupaciones ilegales se incluye una narración detallada de un pase en la calle, uno de los pasajes de más valor en el libro por ser el que mejor encarna el rito del carnaval callejero. Este cuento, donde el protagonista recibe la oferta de un grupo puntero para cantar el próximo año, rescata expresiones como “mascar letra”, el “cuplé de pelo” (el de los chistes verdes) y otros símbolos como la manzanilla para escuchar en las casapuertas, el intercambio de las chapas con otras agrupaciones…

Como si la vida fuera carnaval contiene numerosas referencias al carnaval antiguo (autores como Bustelo con Los Regaera, Los Acuarelas, Los Cuenteretes), aunque no puede ser más actual, porque se hace eco incluso del último concurso celebrado. Es un libro diverso, plural e imprescindible para conocer el Carnaval de Cádiz por dentro.

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